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Importancia de la alta calidad

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE LA RENOVACIÓN DE LA ACREDITACIÓN DEL PROGRAMA DE DERECHO DE UNAULA? ¿HACIA DONDE DEBEMOS DIRIGIR LA MIRADA?

La calidad de un programa de educación superior nunca es un producto totalmente acabado. Al igual que los seres humanos, o las organizaciones, o la sociedad a nivel general, siempre debe estar en una permanente evolución que le permita adaptarse a los nuevos cambios como parte de un proceso dialéctico ineludible que, además, le posibilite diseñar y rediseñar novedosas acciones de mejoramiento continuo, perfiladas a alcanzar cada día más y mejores estándares de calidad. Dichas acciones de mejoramiento continuo deben estar enfocadas al perfeccionamiento de las instituciones como tales, al bienestar de los seres humanos y, por supuesto, a la satisfacción de las necesidades de la sociedad en la cual le ha correspondido desplegar su accionar. De ahí que las Universidades, y por ende sus diversos programas, no solo deben pensar en presente con la experiencia del pasado sino, también, y eso es tal vez lo más importante, visualizar racionalmente el futuro con métodos innovadores y procesos investigativos dirigidos hacia la búsqueda de soluciones a los múltiples problemas locales y globales que a diario se presentan.

Por ello, el Programa de Derecho de la Universidad Autónoma Latinoamericana, ACREDITADO EN ALTA CALIDAD según resolución número 16.333 de 12 de diciembre de 2012, expedida por el Ministerio de Educación Nacional, debe continuar avanzando significativamente hacia el logro de más y mejores estándares de excelente calidad que lo sigan posicionando como uno de los más importantes a nivel nacional. Y el reto al mediano plazo, con actuaciones concretas debidamente reseñadas en los diversos planes de mejoramiento, tendrá que ser el de obtener notables reconocimientos en el ámbito internacional.

La internacionalización en su más amplia dimensión, la investigación y la innovación como pilares epicéntricos de todos los procesos educativos; la formación integral de los futuros abogados y el redimensionamiento de la estructura curricular centrada en los noveles paradigmas del siglo XXI, tendrán que ser, sin dubitación alguna, el norte hacia el cual debe transitar en los próximos años el Programa de Derecho de la Universidad Autónoma Latinoamericana. Ese debe ser nuestro compromiso.

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