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Enfoque pedagógico del programa

Los cambios paradigmáticos ligados a la educación han transitado en las últimas décadas del enfoque centrado en la enseñanza, que se soportó tradicionalmente en la transmisión y memorización de conocimientos desde la metodología de clases magistrales, a los procesos basados en el aprendizaje y con ello el reconocimiento de los dos sujetos esenciales en el acto pedagógico; por un lado el maestro que es reconocido como eje dinamizador del proceso formativo y por el otro el estudiante que adquiere el estatus de sujeto autónomo y responsable de su formación; todo ello mediado por los desarrollos científicos, tecnológicos y los imperativos de la innovación social como posibilidad creativa que propicie resolver las problemáticas que se derivan de un mundo globalizado y complejo.

Es así como la Facultad de Derecho de Unaula, inscribió sus procesos a partir de 2009 a los postulados del diseño curricular basado en problemas, llamado también diseño curricular problematizador, que articula las corrientes humanista, constructivista y crítica y propende por una educación centrada en el individuo, su aprendizaje y el desarrollo integral de su personalidad.

El enfoque curricular problematizador desplegado en el programa, asume el aprendizaje como algo significativo, entendiendo la necesidad de reconocer los intereses individuales y los ritmos que cada persona tiene para aprender. Es un error, en esta perspectiva, desconocer el saber cotidiano que cada estudiante ha construido en su entorno socio – económico y cultural, así como no reconocer las complejas relaciones que eso implica en un grupo o colectivo de estudiantes. Este postulado lo podemos refrendar con los aportes del investigador Cesar Coll al afirmar que “cuando el alumno se encuentra con un nuevo contenido para aprender, lo hace siempre armado con una serie de conceptos, concepciones, representaciones y conocimientos, adquiridos en el transcurso de sus experiencias previas, las mismas que utiliza como instrumentos de lectura e interpretación y que determinan en buena parte qué informaciones seleccionará y qué tipos de relaciones establecerá entre ellas”.

El Currículo Problematizador hunde sus raíces en la teoría crítica, que se caracteriza por el cuestionamiento de la realidad, por la pregunta, por descubrir e indagar las contradicciones internas de los fenómenos. Es por naturaleza un currículo integrador, holístico que reconoce la complejidad de los contextos sociojurídicos y propicia el acercamiento a su comprensión a través de la utilización de métodos problémicos de aprendizaje, mediante los cuales los estudiantes pueden llegar a determinadas conclusiones y modos de resolverlos.

La educación desde esta perspectiva nos lleva a la consecución y afianzamiento de los pilares fundamentales recocidos por la UNESCO: Aprender a vivir juntos, Aprender a conocer, Aprender a hacer, Aprender a ser.

En el mismo sentido, el diseño curricular basado en problemas, es el que mejor responde al desarrollo de competencias ya que posibilita el paso de la “enseñanza para saber” al “saber para actuar”, es importante resaltar que para este enfoque la educación debe estar orientada a formar personas competentes para actuar en forma eficaz en todos los ámbitos tanto en lo individual y como miembro de una sociedad. Consecuente con esta orientación, el eje organizador del currículo no deben ser los “saberes conceptuales” en sí mismos, sino la aplicación del conocimiento en situaciones prácticas y en contextos concretos, de tal modo que el saber se convierta en un verdadero instrumento para la acción.

La instauración del currículo problematizador basado en competencias ha propiciado en el programa tránsitos como:

  • El énfasis en la formación hacia las prácticas y no a los contenidos.
  • La identificación, relevancia y pertinencia de lo que se aprende.
  • Superación de la educación asignaturista.
  • Integración de los saberes académicos a los campos de desempeño.
  • Generación de aprendizajes significativos aplicables a la solución de situaciones complejas.
  • El desarrollo de la autonomía en los individuos.
  • El reconocimiento del papel dinamizador del profesor como facilitador del proceso educativo.
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