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Justificación

El estudio de los Derechos Humanos se ha constituido en un punto obligado de los programas académicos de educación superior en el campo de las ciencias sociales, educativas y  políticas a nivel nacional e internacional. Ello debido al acelerado desarrollo y cambio en las dinámicas sociales, educativas, políticas y jurídicas asociadas a la teoría y la práctica de los derechos  entendidos como un cuerpo histórico, filosófico, político y normativo que requiere constante reelaboración conceptual y mecanismos de aplicación y garantía en diferentes niveles y contextos.

Debido a la gran transformación que sufrió la lógica del Estado en el siglo XX, que dejó de ver en los derechos un limitante para su funcionamiento y pasó a considerarlos de acuerdo a las nuevas pautas de la sociedad de la segunda posguerra, como la condición de posibilidad de su existencia (Papacchini, 1995), se ha incrementado el requerimiento de estudios y especialistas que puedan comprender el tema de los Derechos Humanos desde sus distintos enfoques, contextualizarlos en cada realidad social particular, educar en dicho discurso e implementar y activar todos los mecanismos de protección existentes para lograr la satisfacción de las demandas en derechos humanos, de cuya efectividad depende el grado de legitimidad que un Estado reclame.

As√≠ y en vista de la ampliaci√≥n del c√ļmulo de los derechos humanos y la incorporaci√≥n de dicho discurso en los espacios educativos, los cuales ya no s√≥lo se limitan a los derechos de la tradici√≥n liberal negativos, es decir, aquellos que el estado no puede violentar - no privar arbitrariamente de la vida, no entrometerse en la vida privada y familiar de las personas, no discriminar-; sino que abarcan otro tipo de prerrogativas que involucran la participaci√≥n directa del mismo, como los derechos sociales y econ√≥micos, o los de protecci√≥n a las minor√≠as (Boaventura, 1991), se hace a√ļn m√°s necesaria la formaci√≥n de profesionales que puedan promover eficaz y satisfactoriamente tanto lo concerniente a su desarrollo investigativo y de fundamentaci√≥n conceptual, como su garant√≠a, promoci√≥n y aplicaci√≥n.

En un contexto como el latinoamericano caracterizado por sociedades plurales y complejas, donde las distintas asociaciones de individuos demandan del Estado la soluci√≥n a sus problemas concretos y el reconocimiento a sus reivindicaciones particulares, sustentados en el principio b√°sico de la normativa de los derechos humanos, seg√ļn el cual √©stos constituyen una ‚Äúcuesti√≥n abierta‚ÄĚ (Lefort, 1990) que se actualiza peri√≥dicamente dependiendo de las din√°micas propias de cada coyuntura, se convierte en una cuesti√≥n de primera necesidad promover el di√°logo permanente y el trabajo continuo entre instituciones gubernamentales y no gubernamentales y miembros activos de la sociedad civil y fortalecer desde las instituciones educativas los programas acad√©micos existentes o crear nuevos curr√≠culos que aborden el discurso de los derechos humanos con un enfoque cr√≠tico y constructivo con miras a la creaci√≥n y expansi√≥n de programas, proyectos y pol√≠ticas que materialicen los derechos humanos individuales y colectivos y proponga desde la investigaci√≥n aplicada, el an√°lisis de casos y los diagn√≥sticos,¬† las v√≠as de¬† implementaci√≥n de las distintas pol√≠ticas p√ļblicas y haga efectivos los diferentes mecanismos que surjan como respuesta a este reto de la sociedad.

El caso colombiano ha sido planteado de manera espec√≠fica como uno de los m√°s dram√°ticos en lo que concierne a la situaci√≥n educativa, cultural¬† y de respeto y garant√≠a de los derechos humanos. La particular historia constitucional y educativa de la sociedad colombiana, su prolongado conflicto armado, las emergencias humanitarias provocadas por el alto √≠ndice de desplazamiento forzado, la situaci√≥n de extrema pobreza en algunas zonas del pa√≠s, el grado de deserci√≥n escolar en las escuelas y universidades aunado al desconocimiento¬† y vulneraci√≥n continua de los derechos fundamentales de los ciudadanos, evidencian una gran problem√°tica que exige soluciones integrales urgentes desde lo pol√≠tico, lo jur√≠dico y lo educativo y que tardan en llegar, entre otras cosas, por las comprensiones limitadas o err√≥neas del car√°cter espec√≠fico de los derechos humanos, el papel pasivo de la educaci√≥n en la formaci√≥n de sujetos cr√≠ticos y comprometidos con la vivencia cotidiana de los derechos y¬† la implementaci√≥n fallida de pol√≠ticas p√ļblicas relativas a los derechos, que integren un nivel de educaci√≥n pol√≠tica y ciudadana y un desarrollo legislativo, dirigido a la prevenci√≥n y no solo al castigo de graves violaciones de dichos derechos.

A la mencionada situación real de los derechos humanos en nuestros contextos más cercanos, cabe agregar una debilidad igualmente problemática, referido éste a la particular situación académica de los estudios sobre los derechos humanos en las instituciones de educación superior; concentrados todos ellos en una disciplina o en un campo de estudio independiente. Los estudiosos del tema se encuentran con que las herramientas teóricas y metodológicas que normalmente usan no dan cuenta de la situación actual para abordar eficazmente los desafíos y retos, cada vez crecientes, que los derechos humanos plantean para el mundo contemporáneo.

Hoy m√°s que nunca la educaci√≥n en y para los derechos humanos y el estudio de los distintos enfoques de estos y su¬† difusi√≥n e implementaci√≥n, se presentan como¬† una exigencia sentida para los programas acad√©micos de educaci√≥n superior en el √°mbito de las ciencias sociales¬† a nivel nacional e internacional. Las transformaciones anteriormente se√Īaladas y el acelerado desarrollo y cambio en las din√°micas sociales, pol√≠ticas, econ√≥micas y jur√≠dicas asociadas a la teor√≠a y la pr√°ctica de los derechos humanos, en tanto un n√ļcleo normativo que requiere constante reelaboraci√≥n conceptual, fundamentaci√≥n y mecanismos de aplicaci√≥n y garant√≠a en diferentes niveles y contextos, han jugado un papel determinante en ello.

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